martes, 24 de diciembre de 2013

Existen Los Reyes Magos


Cinco de enero de un año que ya ni me acuerdo. Esto que voy a relatar paso también en un día como hoy. Un cinco de Enero, fecha tan especial para cada uno de nosotros cuando somos niños. Y es el día en que Pedro vio a los Reyes Magos... pero dejemos que sea él mismo quién nos lo cuente. - Pedro... el público está esperando. Sí, ya sé que te da vergüenza, pero venga que ya verás cómo no pasa nada.

- Ho...hola. Me llamo Pedro y ... Y tengo 5 años. Y he visto a los Reyes Masgos... Ya está.
- No. No Pedro... NO te vayas. Haber cuéntales cómo sucedió todo... y te compró un helado muy grande...
- ¡Un helado!, Sisisisisi... de chocolate con una gran bola de fresa encima y...
-Ja, ja, ja... si venga eso está hecho… Pero cuenta ahora a todos nuestros amigos y diles lo que viste...
- Jo!!. Bueeeno había estado toda las navidades preguntándole a mi mamá que si esta noche venían los Reyes... y ella me decía Noooo mañana vendrán no te preocupes... venga ahora vete a jugar con tus coches y déjame preparar la comida... Sabéis mi mamá hace la mejor comida del mundo. Eso dice mi papá, pero yo no estoy muy convencido. Esas cosas negras pequeñas... como se llaman... a ya ta lantejas...
-Pedro son lentejas pero deja ya la comida y continúa.

-Perdón, ji, ji, ji, ... Bueno llegó el día de Navidad y muchos amiguitos míos me enseñaban lo que un señor gordo y con barba que saía en la tele con una botella de coca cola, les había traído.. Cuando le pregunté a mi mamá, que porque a mi ese señor no me había dejado nada, ella me dijo que a mi me lo traían los Reyes Magos. Y cuando me encontré a mis amiguitos y les dije que a mi me lo traían todo los Reyes Magos, ellos se pusieron a reír... me dijeron algo como que los Reyes Magos, eran los padres y que el señor ese tan sólo les traía juguetes a los niños ricos y buenos y que cómo yo no  lo era, por eso, no me habían traído nada. Yo estaba muy triste y llorando... Pero yo sabía que no era cierto. Los Reyes Magos existían... y... y se lo iba a demostrar. Estaba dispuesto a coger una prueba para decirles que los Reyes Existían. Tenía un Plan para cogerles. No quería atraparles, tan sólo quería hacerles una foto con la máquina de papá… Que son de esas que lo hacen todo... pero que nunca me deja coger...

Y llego el gran día, el cinco de enero. En casa se respiraba un ambiente especial. Todos cuando me miraban sonreían... La verdad es que no sé porque...debía ser porque hoy me había lavado los dientes sólo. Sin que mi mamá me riñese por no hacerlo. Hoy me tenía que portar bien, porque si no, no me iban a traer todo lo que les habá pedido a los Reyes... que era poco... sólo tres cosas. Un trabajo para mi papá, ya que, la gran fábrica en la que era el jefe, un señor del que no hablaba muy bien papá, se llamaba... hacienda, le había quitado todo. Para mamá un juego de pinceles nuevo, proque el suyo estaba muy roto... Y esta noche, me lo iban a traer todo... bueno, si me portaba bien.

Yo estaba loco de alegría... hoy era la gran noche, esta noche iban a venir y por fin podría darles con la foto en las narices a mis amiguitos. Bueno... había algunos inconvenientes, tenia que coger la máquina de fotos de mi papá sin que él se diese cuenta... y era muy difícil, ya que, siempre se daba cuenta de todo. Me costó un poco pero en un descuido se la cogí y la escondí en mi cubo de juguites de montar... sabéis la cámara que tiene mi papá es la mejor del mundo.  Y me hace mucha gracia, es como una pequeña cajita y cuando aprietas una planquita sale un tubo hacia alante...siempre me hacía gracia como salía el tubo... y luego mirabas por un agujerito y hala... pulsabas el botón. Había que cerrar un ojo porque si no la foto no se hacia... eso decía mi papá... En fin, yo esperaba que no se diese cuenta de que se la había quitado... ahora tan sólo tenía que esperar a la noche para hacerles la foto.

Y por fin llego la tan deseada noche. Yo estaba nerviosismo. Tenía ganas de que llegasen ya lor Reyes. Entrasen por la ventana de mi casa y me dejasen los regalos. Crompobé una vez más todo, que se reducía a mi linterna de Mickey Mouse y la cámara de fotos de mi papá. Los minutos me parecían horas. Los segundos minutos. Mi nerviosismo iba creciendo a lo largo que pasaba la noche. Cuando oí a mis padres que se iban a la cama,., me preparé para pasar toda la noche en el salón. Tenía que ver cuando llegaban los Reyes. Tenía que verlos, no podía quedarme dormido.


Con mucho cuidado fui hacia el salón y me escondí en el hueco que hacían los dos sofás. Ese era mi escondite favorito, ya que, nadie me podía ver allí. La verdad es que desde la última vez que estuve escondido me parecía que el hueco había empequeñecido algo, entraba algo más justo. Pasaron las horas y yo estaba que no podía más. Me pesaban los párpados y no conseguía que mis ojos me obedeciesen. Probé de todo para mantenerme despierto, y casi cuando me estaba quedando dormido... Pasó... allí les vi, primero una luz brillante que casi me dejo ciego y asustado, ya que no sabía qué pasaba. Luego les oí...
-¿Oye Melchor, seguro que es aquí? ¿No te habrás vuelto a confundir de casa?
-Que si Gaspar, que esta vez no me he equivocado, la edad juega malas pasadas pero esta vez estoy segurísimo... míralo... por cierto, mira haber si llega ya Baltasar... Desde que cambio de camello, siempre se nos queda atrás...
-Ooooh, Vaya que si viene, y como no frene el camello se la va a dar, que lo veo, que nos despierta a todo el vecindario, fijo, que esta vez nos cogen.
- ¡Cuidado! Que no tengo frenooossss. Para bestiaaaa, frena. Frena. Que frenes hijo de dromedario locoooo... Crash!!, bloom!!!, plafff!!!...
- Ayyyy!!!! Gaspar anda, mira haber que ha sido esta vez, una farola u otro coche.
-Buufff. Voy Melchor. Pero esta es la última vez que le dejamos coger ese camello. Tiene que cambiarlo de una vez por todas. No podemos seguir así. Que llevamos catorce farolas, tres coches y un furgón de la policía de acá. Anda lo que me costó convencerles que éramos los Reyes Magos... Buufff... Controles de alcoholemia, drogas, demostrarles que no estábamos chiflados….
-Hermanos míos, este camello va a acabar conmigo un día de estos - Baltasar entraba en el salón de la casa de Pedro poniéndose bien el Dorado Turbante.
- Por cierto hermanos ¿no oléis a niño despierto?... yo creo que en esta casa, no están todos dormidos...

-Nada, Nada!!! Imaginaciones tuyas Baltasar. Oh bueno teniendo en cuenta este resfriado chiiiico que tengo, mi nariz no está muy bien que digamos. ¿Tú qué opinas Melchor?
-Uumm... Yo diría más que eso, me siento observado… No sé ... Haber no hay cámaras ocultas ni nada de eso... A lo mejor tiene razón nuestro hermano. Y hay alguien que no debería estar aquí... ¿a que si Pedro?

Glups!... me habían descubierto, pero cómo podían saberlo. No me había reído de la cómica entrada de Baltasar. Y había permanecido quieto y sin hacer nada de ruido. Estaba muy asustado, no sabía qué hacer... Así que le eché mucho morro y salí...

-Ejemmm. Digan patata...
-Patataaa....- lo dijeron todos a la vez-... y disparé la cámara.
-Aaaah!.. pero bueno, esto es el colmo.. Y ahora cómo vamos a quitarle la cámara, no podemos hacer eso... Y nos hemos dejado fotografiar... - Melchor con cara de preocupación miraba a sus compañeros de viaje.
- Bueno, seguro que Pedro no le enseñará a nadie la foto… ¿verdad Pedro?
-Uumm... no sé... ¿Qué me dais a cambio?
-Esto es el colmo y encima nos chantajea.- Baltasar se encaminaba hacia Pedro con intención de quitarle la cámara...
-¡¡¡No!!! Esta cámara es mía y no me la quitarás... si me tocas me pongo a chillar y ya verás...
-Bueno, bueno. Mantengamos la calma todos por favor. ¿Si te traemos todo lo que nos pediste en la lista prometes nunca hablar de esto? Bueno, al menos en una buena temporada.
-¡Vale! Pero el año que viene me tenéis que dejar volver a hablar con vosotros...
-Uummm, ya veremos, si te portas bien, tal vez, ahora confía en mí y descansa que estas muy, muy cansado.
Lo último que recuerdo son unas palabras de Melchor, que decían: “Siempre que quieras y tu corazón lo pida nos verás el día de Reyes, es una promesa de Rey Mago”.

     Y me desperté en el salón de casa. Al principio dudé de lo que había visto pero luego y después de la cara de sorpresa que pusieron mis papás al entrar en el salón y ver todos los regalos que había pedido en mi lista, me di cuenta de que si. Había estado hablando con los Reyes Magos. Mi papá y mi mamá se miraron el uno al otro y se dijeron - Yo no he sido, ¿Has sido tú? Y sin acabar de creérselo todavía se pusieron a reír, a carcajada limpia. Me miraron los dos a la vez y me preguntaron. - Bueno, me da la sensación que los Reyes este año se han portado muy bien. No sé si habrás tenido algo que ver, pero que no se repita jovencito. No me sonó a riña, ya que mi papá estaba riéndose, porque todavía no se creía lo que sus ojos estaban viendo. Yo, por supuesto, que si sabía lo que pasaba pero no les quise decir nada a mis papas, hasta que pasar un tiempo ( se lo había prometido a los Reyes Magos); bueno, hasta que a mi papá le dio por hacer las fotos de la cámara. Y se encontró que la primera foto era la de los Reyes Magos diciendo patata. Y entonces les conté todo. Y aquí estoy contándoles a todos los niños que me quieran escuchar. Y enseñarles la foto, de aquel fantástico día... Y bueno, ahora me tienes que invitar a un Heladooooo!!!!.....


-Si Pedro, te lo has ganado porque lo has hecho muy bien. Bueno niños, ya veis como Pedro ha visto a los Reyes Magos y aquí esa su foto. Y sabed que si os portáis muy bien, quizás podáis verlos. Espero que los Reyes Magos os traigan todo lo que habías pedido, así que ya sabéis, portaros bien, que ya queda  muy poco tiempo.

Bueno divertíos mucho. Pedro despídete de nuestros nuevos amigos y nos vamos a por ese helado.
- Adióoosssss ¿Ya?
- Ja, ja, ja. ... Si Pedro vayámonos. Hasta la próxima amiguitos.....


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