lunes, 23 de diciembre de 2013

Al otro lado de la Realidad

       La noche caía. Y no iba a ser agradable. Durante todo el Día había estado lloviendo y por la noche no iba a ser menos. Además a la lluvia estaba acompañada de rayos y truenos. Gracias al maravilloso tiempo que reinaba en el exterior me había pasado todo el domingo en casa encerrado. Un domingo sin salir que deprimente. Bueno al menos me quedaba una película por ver y oh! casualidad era Potelgeirst XV en 3-D. Había visto fielmente cada una de las distintas partes de la serie y hasta ahora la mejor de todas había sido la primera. Ya veremos que tal está esta parte que según los críticos rompía los esquemas de las anteriores
versiones. La verdad es que esta había sido muy taquillera en el cine. Ya veremos si es tan buena como dicen. Preparé mi bol lleno de palomitas de maíz; puse encima de la mesa 2 PocoColas y me puse a ver la película.

Las gafas de cartón especiales para ver la película eran muy incomodas y cada dos por tres se resbalaban de mi nariz. En honor a la verdad la ambientación no podía haber sido la mejor para ver la película... tormenta, que cada vez aumentaba más y más su intensidad, el salón a oscuras y encima solo sin nadie que me molestase. Hasta ahora la película estaba bien. Parecía que los fantasmas saliesen de la pantalla para atacarte. Reconozco que en varias ocasiones más por el propio instinto me aparte de la trayectoria del fantasma. Teniéndome que reprimir en otras incontables ocasiones de gritar, por el miedo que estaba pasando al ver la película. Me había metido dentro de tal manera que era como si lo estuviese viviendo.  Me tenía que repetir en muchas ocasiones que solo era una película.

Iba ya por la mitad aproximadamente del film cuando comenzaron para mí los problemas. Un rayo cayó justo en la antena de la televisión que había en la parte externa de la ventana, pasando los millones de voltios a todo el equipo. Este se ilumino con una tenue luz azulada que envolvía al video y a la televisión. Corriendo apague la tele, o bueno esa era al menos mi intención, ya que justo cuando toque el interruptor me vi trasladado al interior de la película. ¡Sí! Como lo oís me tele transporté, por llamarlo de alguna manera a la película. Al principio estaba desorientado ya que no sabía dónde estaba. Poco a poco fui tomando consciencia de donde me encontraba al reconocer la habitación llena de sangre y restos de personas degolladas....era la habitación de la película.

Me repetía una y otra vez que tan solo era una alucinación, pero una alucinación muy real, ya que tenía delante a un zombi, que insistía en apretarme el cuello y la verdad eso de dejar de respirar no era una idea que tuviese en mente en ese preciso momento. Me deshice del zombi de la manera más ridícula. Le atice una patada en los realísimos cojones que hizo que el zombi se tambalease un pequeño instante que aproveche para arrancarme del cuello las manos del agresor. En el instante que afloje sus manos de mi cuello y las tire al suelo, asqueado por la situación... ah perdón se me olvido comentar que cuando me arranqué las manos del cuello, se las arranqué literalmente. La carne podrida tiene esa desventaja que se desmenuza con mucha facilidad.
Todo iba bien por el momento...Tan solo me había metido no sé cómo en una maldita película en la que ahora todos los monstruos habidos y por haber se rifaban a suertes quien iba a ser el que acabase conmigo. No era una sensación muy agradable el saber que tu cabeza se la estaba rifando. Corrí hacia la puerta de salida de la casa. La cual para fortuna mía estaba cerrada con el pestillo y la llave. Por una vez en este tipo de situaciones podía estar abierta... pero no que va...  cerrada a cal y canto. Probé como hacían en las pelis ha echar esta abajo de una patada. Mi acción tuvo dos consecuencias inmediatas... la primera fue que la puerta ni se inmuto y la segunda y quizás la pero fue que me hice un daño horroroso en  la pierna. Lo intente de nuevo con el hombre y nada el mismo resultado. Estaba perdido la verdad, me encontraba desesperado y al borde de la locura. No sé cómo, ni porque, ni de donde apareció el hacha que tenía en mis manos y con el cual sin pensármelo dos veces comencé a golpear la puerta, hasta que hice un agujero suficientemente grande para poder pasar. Mejor era poner pies en polvorosa antes de que me encontrase a otro monstruo que quisiese pasar un rato agradable con mi cabeza como balón. Me deslice por el agujero hacia el otro lado. Ni que decir tiene que no me desprendí del hacha. Como arma en estos momentos me serviría hasta un palillo de los dientes.

Camine a través de un pasillo lleno de luces raras hasta lo que parecía una puerta. Me daba igual lo que se encontrase al otro lado. Después del enfrentamiento con el zombi lo único que quería era salir de esta pesadilla. Quería volver a estar en mi salón con mis palomitas y mi soledad y no vagar de un lado a otro ante un caminito plagado de monstruos que querían jugar al fútbol con mi cabeza.

Atravesé la puerta que despedía un resplandor cegador. Se aclaró poco a poco todo y descubrí que otra vez estaba en mi salón. Sofá, tele, cuadros, todo...Pero... me quedé congelado al ver que delante de mí a un par de zombies que se estaban comiendo unas palomitas....

-Oye mira que es realista esta película que parece que la comida sale del televisor y todo – Le dijo uno de los zombies al otro..
- Arrrrggghhh !!! Ya se me quito el apetito… -  fue lo que le contesto el otro...



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